Cuando decimos hablar con Dios como a un
amigo nos referimos a ese acto dónde vas donde esa persona de confianza y le
muestras tu problema o lo que te este sucediendo en ese preciso instante. Esa es
la relación que anhela nuestro Dios con nosotros, que vayamos con corazón sincero
ante él y le confiemos nuestra vida.
Desde pequeña he experimentado la oración. Mis
padres me han criado en el camino del Señor. Así que desde mis primeros años he
hablado con Dios como si fuera mi mejor amigo.
Recuerdo en una ocasión que mi madre estaba
muy enferma y ya habían avanzado las horas de la noche y no podía dormir. En un
momento me desperté y desde mi habitación yo la escuchaba quejarse del dolor, así
que yo ahí mismo acostada eleve una oración a Dios en la cual le pedía solo dos
cosas: “Dale paz a mi madre y ayúdala a descansar”.
Luego volví a dormir y no recuerdo haberla
escuchado más. Al día siguiente vi a mi madre diferente, y cuando le pregunte
como había amanecido me puse feliz al escuchar su respuesta, Dios había escuchado
mi sincera oración y ella pudo dormir tranquila y despertarse sana.
Es mi deseo que tú al igual que yo, tengas
una experiencia con Dios de la oración. Habla con él, cuéntale lo que te gusta,
lo que te molesta, el chico o la chica que te agrada, las cosas que te suceden
a diario y veras lo lindo que es depositar tu confianza en él. Exprésate,
dialoga, habla con Dios como si él fuera tu mejor amigo.


